Uso de aguas residuales tratadas optimiza rendimiento de cultivos

Caracas, 19 de Abril de 2021.- La reutilización de las aguas residuales tratadas se ha convertido en una alternativa fiable, entre los recursos hídricos convencionales, para su aplicación en la agricultura. Su uso reduce el problema de la baja disponibilidad de agua para el riego de los cultivos en las zonas de tierras muy secas, y ayuda a los productores a sobrellevar las consecuencias del cambio climático, según declaraciones de Frank Ramón Zamora, doctor e investigador, experto en ciencias agrícolas.

«Es fundamental poner a disposición del público información clara y actualizada sobre la importancia de reciclar las aguas residuales. Además, conocer sus beneficios para la agricultura incrementa la confianza en la reutilización de estas aguas y promueve la efectiva valoración de este recurso hídrico», aseguró el especialista Zamora.

En 2007, el doctor Zamora y los científicos Neftalí Rodríguez y Dulio Torres realizaron una investigación, en una primera fase, con el objetivo de determinar el efecto de riego con aguas residuales tratadas sobre las propiedades químicas y biológicas del suelo en la llanura de Coro, estado Falcón.

En dicho estudio, se expresa que el uso de aguas residuales reviste cada día mayor importancia en las zonas áridas y semiáridas del mundo, incluso desde el punto de vista socioeconómico. «Ante el fenómeno de la sequía, el uso de aguas residuales es una alternativa. Por ejemplo, la experiencia que existe en la llanura de Coro, sobre el uso de estas aguas, permitiría reactivar al menos 200 hectáreas para la producción agrícola”, aseveró Zamora.

El especialista consultado afirmó que existe evidencia científica sobre los beneficios de las aguas residuales tratadas, utilizadas en la agricultura: «Una mayor reutilización disminuye la extracción de masas de aguas superficiales y subterráneas; promueve el ahorro de otras fuentes de agua y garantiza un alto nivel de protección del ambiente”.

Al reutilizar estas aguas para el riego con fines agrícolas, se favorecería la recuperación de los nutrientes del agua tratada y se beneficiarían los cultivos, mediante técnicas de fertilización orgánica. Con ello, se lograría reducir significativamente la aplicación de fertilizantes químicos y tributar con la sostenibilidad del suelo como recurso determinante en la producción agrícola.

«Estas aguas mejoran las condiciones de fertilidad de los suelos, pues aumentan los niveles de elementos nutricionales fundamentales para el desarrollo y el desempeño de los cultivos, como nitrógeno, fósforo, potasio, calcio y magnesio. Su reutilización constituye un recurso apropiado y efectivo para recuperar suelos degradados. Además, aumenta la respuesta de los cultivos y disminuye el uso de fertilizantes”, explicó Zamora, quien también es investigador de la Corporación para el Desarrollo Científico y Tecnológico (Codecyt), ente del Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología (Mincyt).

El principal reto sigue siendo acrecentar el porcentaje de reutilización de las aguas servidas, con tratamientos seguros que eliminen los riesgos para la salud humana y ambiental, a nivel mundial. Países como España y Portugal son pioneros en tratamientos seguros de aguas residuales para uso agrícola.

En este sentido, Zamora manifestó que «esta es una práctica agroecológica amigable con el ambiente”. Garantizar que se disponga de suficiente agua para el riego de los campos, en particular en aquellas zonas donde hay carencia de este recurso, puede ayudar a prevenir la escasez de cosechas y la falta de alimentos, otra de las grandes ventajas del uso de aguas residuales tratadas.

Prensa Mincyt – Miroslava Cariel

 

 

 

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